Posteado por: Enrique en Xeral, Estamos lendo 18-04-2008

La novela que nos proponemos leer, de unas 1000 páginas, fue "Premio Goncourt 2006" y el "Gran prix du roman de l´Académie francaise" de ese mismo año. Su autor, Jonathan Littell, es un judío nacido en New York en 1967. Desciende de una familia que emigró de Polonia a Estados Unidos a finales del siglo XIX. Gracias a este libro consigue la nacionalidad francesa por "su contribución a la brillantez de Francia". Actualmente reside en Barcelona con su esposa y dos hijas.

El autor es hijo de otro escritor, Robert Littell. Sus inquietudes le llevan a colaborar durante siete años con la ONG, Acción contra el hambre, particularmente en Bosnia Herzegobina, pero también en Chechenia, Afganistan, el Congo e incluso Moscú. En 2001 cesa en estas actividades y se dedica a escribir ésta, su primera novela. Basada en la segunda guerra mundial y concretamente en el frente del Este, narra las memorias imaginarias de un culto oficial alemán de las SS, Maximilian Aue, que participó activamente en los hechos que dieron lugar al Holocausto y otras atrocidades. 

El personaje, en los últimos años de existencia, no se siente arrepentido ni trata de justificar lo ocurrido. La  historia abarca toda la vida de este oficial, desde su niñez a su paso por el frente, los campos de exterminio y sus experiencias de todo tipo. Lo que se narra  se hace  desde el punto de vista del verdugo, no desde el de las victimas. Para Littell "cuando la forma se ve desde ésta óptica, la del ejecutor, los procesos son iguales para todo el mundo, tanto para los nazis, como para cualquier soldado de la nacionalidad que sea".

El título de la novela remite a "las Erinias, del mito de Orestes". Como aquellas que persiguen a los criminales hasta el final, también al personaje lo persiguen los cazanazis.

Probablemente una de las cosas más impactantes que nos debe dejar la lectura del libro, es que la cultura en si misma no nos ampara de poder cometer las mayores atrocidades. Los nazis no eran un grupo carente de cultura. Admiraban a los mejores compositores musicales del mundo, a los más grandes escritores y filósofos; a todos los que habían engrandecido el arte y saber humano, y aún así, fueron capaces de llevar a término atrocidades que aún hoy, con lo que después ha pasado en otros muchos lugares, no deja de impresionarnos y horrorizarnos. posiblemente por su planificación y sistemática ejecución, y la cercanía geográfica.  

Al final del libro esperamos añadir comentarios sobre su contenido, que parece no ha dejado indiferentes a personas de la talla de Jorge Semprún o Vargas LLosa.

Posteado por: Enrique en Xeral, Xa limos 03-04-2008

Cuando comencé a leer la novela que nos ocupa me dije "ya estamos con otra historia con niño". Tardé muy poco tiempo en darme cuenta de mi error. Efectivamente hay un "niño", pero es especial. Es de los que tienen que recibir una educación basada en "Necesidades especiales". Es un ser singular inmerso en nuestra rutinaria vida diaria.

Christopfer no es un niño inculto ni incapaz de razonar. Simplemente su visión del  mundo no es igual que la nuestra. Ambos convivimos inmersos en los mismos acontecimientos cotidianos, pero el análisis de los mismos no es parejo. La novela trata de eso, de nuestro mundo visto a través de la mente de un niño que precisa "necesidades especiales" en su educación. Le gusta aquello que es seguro, las matemáticas de forma especial. Tiene sus fobias, ¿quien no?. No soporta el color marrón ni el amarillo. Repele el contacto físico, pero cuida mimosamente de un hamster, Toby, que le hace sentirse responsable. No comprende la mentira. Su mejor soporte es la navaja del ejercito suizo que siempre lleva consigo.

La muerte de Wellington, el perro,  le conduce a nuevas fronteras. Decide descubrir quién y porqué lo mataron. Admirador de Sherlock Holmes, sus pesquisas le llevarán a cuestionar todo lo que le rodea, que en definitiva es el mundo de los adultos. Su no convencionalismo le ayudará en las pesquisas. Descubrirá cosas que pondrán patas arriba su ordenado y seguro mundo, entre ellas algunos secretos familiares de suma importancia para él.

 Mark Haddon tiene la habilidad de escribir la historia desde ese punto de vista de un niño de "necesidades especiales".El protagonista sufre una de las más severas formas de autismo, el síndrome de Asperger. Los que lo padecen tienen el impedimento de comunicarse de forma normal con otras personas. Haddon, mediante el relato de su novela, nos ayuda a comprender mejor lo que ellos ven y piensan. Lo que razonan de los hechos que les suceden y afectan de forma directa. Su aparente y real en ocasiones, aislamiento, es producto de tener  otra visión de las cosas. Comprenderlos es mejorar su vida y la nuestra. Es hacernos merecedores de llamarnos "humanos".  

La historia ha merecido la aprobación masiva de los lectores en todos los países donde se ha publicado. Tiene importantes premios, como el Whitbread y el de la Commonwealth al Mejor Primer Libro. Recientemente se ha traducido al gallego, si bien dicha traducción ha tenido cierta polémica al afirmar la editora que la traductora manipulaba el texto, realizando una "traducción sexista". (El País, 2-4-08, páginas de Galicia).

Posteado por: Enrique en Obras, Xa limos 03-03-2008

Es un relato de Luis Rei Núñez. Me atrevería a decir una biografía. Por sus páginas va a pasar una parte de la vida de un personaje singular, Urbano Lugrís Gómez. No se va a describir a una persona lejana, ni mucho menos; vamos a leer la vida, obra y forma de ser de un contemporáneo.

Nace el Sr. Lugrís en Sada, en 1908. Es hijo de un hombre ilustre en el panorama cultural gallego, el escritor Manuel Lugrís Freire, uno de los fundadores de la Real Academia Gallega. Su madre, Purificación Gómez es pianista. Esta circunstancia hace que se mueva en un ambiente intelectual y distinguido en A Coruñá.

Cursa estudios de Peritaje Mercantil, que no le servirán para nada. Se traslada a Madrid. Tiene amistad con García Lorca y Albertí y es un soñador. Asegura que en una vida anterior fue coracero en la batalla de Pavía y conoció al Emperador Carlos. Por otra parte recita de memoria La Odisea, que dice saber en griego clásico.

En aquellos años republicanos se vincula a las Misiones Pedagógicas, recorriendo España con el Teatro de Títeres, donde hace de todo, desde pintar decorados a imitar voces. Vamos, es un inquieto intelectual, muy de la época.

Matrimonia y el recuerdo de su esposa Paula Vadillo le perseguirá a lo largo de su vida, (su matrimonio fracasó por su forma de ser). Nace su hijo Urbano, que será inicialmente marino; una de las por él aspiraciones no logradas. Terminará siendo pintor, con un estilo muy similar a su padre.

El gigantón Lugrís, tímido, a veces agresivo, caballero a la vieja usanza, generoso de su tiempo, desprendido aún de lo que no posee; al finalizar la guerra civil,  vive en Madrid en busca de la gloria. Decora ambientes rimbombantes como el Instituto de Cultura Hispánica. Su mundo mítico impresiona. Su tarea de pintor de “cámara” como firmaba en broma, le lleva a decorar los interiores del yate “Azor”, ocasión por la que le felicita el mismo Caudillo en un encuentro que ha tenido mil versiones según fuese el autor quien las relatase o aquellos que escuchaban la anécdota. Está a punto de emigrar a la República Dominicana, durante los tiempos de la dictadura de Trujillo, animado por Sánchez Bella, gerifalte de la Cultura Hispánica por aquellos tiempos.

Este es el personaje de que trata la novela. Aquí hemos esbozado su  biografía, más extensa que lo contado. Lo cierto es que vamos a vivir en lo que el autor nos cuenta, un tiempo no lejano. Lo haremos de la mano de un bohemio, no uno extranjero de Montmartre, no; se trata de un bohemio gallego y, sin lugar a dudas, coruñés. Los lugares que frecuentó están cerca de nosotros. Es un paseo por las calles de las ciudades de A Coruña y Vigo. Podemos entrar aún en alguna de las tascas, bares y casas de comidas que frecuentó. Incluso en aquellos lugares que albergaban lupanares, ya que también era un cliente de sitios como esos.

Fue amigo de Cunqueiro, Antón Avilés de Taramancos, Manuel María, ……, todos lo que por aquel tiempo tenían algo que decir en la cultura gallega. Quedan obras de él en “Fornos”, “Vechio”, y “Drago”, aquí en A Coruña. Singularmente me es muy querido el mural del “Vechio”; antigua oficina de Banca. Primero del Banco Hispano Suizo y después del Vizcaya y BBVA. Compañeros mios recuerdan como se pintó aquel mural, que llegaba al primer piso, y como él, Lugris,  cobraba por día sus honorarios y los gastaba en las cercanías, por las calles de Olmos y la Galera.

 Fue un surrealista, como Eugenio Granell. Pero mientras éste expresó en América su arte, él lo hizo aquí, en su Galicia natal. Es por tanto el surrealista gallego por excelencia.

Nos gustará y emocionará la novela, ¡seguro!. Es recordar nuestros años juveniles, los cincuenta y sesenta. Es volver a revivir escenas y momentos que permanecen en nuestra memoria, un tanto adormilados, hasta que una obra como ésta aprieta el botón del despertador.

Posteado por: Enrique en Escritores 25-02-2008

Su relación con el mundo cinematográfico fue intensa. Frente a quienes creyeron que ese arte podría oscurecer a la literatura popular, Fernández Florez saluda dicho modo de expresión con alborozo, pese a que al principio y como casi siempre hace ante lo nuevo, lo rebaja y define como”esa barata morfina de nuestro tiempo”.

En 1926 y en una película llamada “La malcasada” aparece por primera y única vez como actor. Lo hace como un jugador de naipes con otros extras de postín, a saber: Valle Inclán, Romero de Torres, Miguel Fleta y el mismísimo General Franco.

En los años posteriores mantendrá una fluida relación con actores y actrices, de forma especial con Antonio Casal, coruñés como él, al que le unirá una entrañable amistad.

Escribirá guiones originales. El primero en 1927 a petición de Juan de Orduña. La película será “Una aventura de cine". Repetirá con Afan-Evu (El bosque maldito), la peor de cuantas películas se hicieron basadas en su obra.

Multitud de sus obras serán adaptadas al cine. “El malvado Caravel”, “Unos pasos de mujer”, “El hombre que se quiso matar”, “Huella de luz”, premiada en 1942 con el Nacional de Cinematografía. En 1943 “La casa de la lluvia”, “El destino se disculpa” (1944). En 1949 “Ha entrado un ladrón”. En 1958 “Camarote de Lujo”.

Son años felices, plácidos. Sigue viviendo en el mismo piso de siempre, con su madre, colabora con ABC, da largos paseos, asiste a las reuniones de la Real Academia. En definitiva, desarrolla una dulce y habitual rutina.

Su actividad novelística y cuentista está definitivamente cerrada. Sus añoranzas gallegas le impulsan a realizar continuos viajes a “Villa Florentina” su casa de Cecebre y estancias en La Coruña.

Se suceden homenajes, condecoraciones. En fin, lo normal en un personaje de su valía. En 1959 le conceden la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio. La recibe en la Coruña, en el Círculo de Artesanos del que es socio, de manos del ministro de Educación Jesús Rubio.

Su amistad con Francisco Franco sigue siendo intensa. Le visita en El Pardo o en Meirás. También su hija y nietos visitan a Wenceslao en Cecebre. Se dice que esta amistad fue tan intensa que Franco le llegó a ofrecer varias embajadas. El cronista las rechazaba alegando que no quería alejarse de su madre.

Una peculiaridad en estos años es que empieza a beber. En el Círculo de Artesanos recuerdan como cada vez que iba por allí tomaba un vaso grande de agua y una copita de ginebra. Pues bien, cuando nadie prestaba atención le pedía al camarero que echase la ginebra en el vaso y el agua en la copita.

La pérdida de su madre, que fallece a la edad de 99, le afecta de forma irreparable. Muere su señora madre en Cecebre, mientras paseaba. Él ya se encontraba enfermo de arteriosclerosis y la desaparición de su anciana madre hace que empeore. Tiene frecuentes pérdidas de memoria. Llega al extremo de no conocer a su propio hermano. A partir de 1963 ya no vuelve a salir de casa. En enero de 1964 tiene que permanecer en cama. Fallece el 29 de Abril de 1964 víctima de un colapso.

Sus restos mortales se trasladan a La Coruña, su amada ciudad, donde son recibidos con grandes muestras de duelo y cariño popular. Reciben sepultura en el cementerio de San Amaro.

Curiosamente, a la misma hora que el escritor cruzaba el Puente del Pasaje en el que sería su último viaje, el hijo que nunca llegó a reconocer se cruzaba con él, en el abandono de la ciudad.

Posteado por: Enrique en Escritores 18-02-2008

Al estar menos ocupado en crónicas parlamentarias y similares, le permite desarrollar su faceta literaria. No es que antes no haya escrito novelas o relatos de viajes. Aquello era un ocupación secundaria. Es ahora cuando comenzará su más fecunda etapa como escritor. Con una lieteratura rebosante de humor e ironía, redactará sus novelas. No solo esas. Aplicará a todo esta forma de pensar y escribir. Comenzó con sus artículos sobre corridas de toros y fútbol, y continuó con el retos de sus novelas. No todas pueden considerarse humorísticas, pero es cierto que siempre aparecen toques de humor, que sirven de contrapunto excelente a la seriedad general. Esta gracia le sirve, igualmente, para realizar crítica dura, disfrazada de "pasatiempo", de chiste inofensivo. Alzanzó así a decir cosas que otros o no pudieron o no supieron. En todo caso, siempre habrá una ternura que suavice lo dicho. Él diferenciaba entre "humorismo" que requiere ternura, y "sarcasmo", que es todo lo contrario.

Durante los primeros años de la postguerra su relación con Galicia, y muy especialmente con La Coruña, atraviesan su etapa más gratificante. En 1940 se colocoa una placa en su casa natal, dando fe del nacimiento en ella del isigne escritor. Este hecho le llenará de orgullo, ya que suponía un reconocimiento a su persona. En 1950, el Ayuntamiento de La Coruña le entrega el título de "hijo predilecto". A las palabras del Alacalde contesta Wenceslao emocionado:

"La Coruña nada me debe, ni soy un político que haga favores ni un millonario que con su desprendimiento alivie los problemas de la comunidad. Simplemente un literato que aquí vió encender la llamita de su vocación".

Firmará en el "libro de oro" de la ciudad y definirá ese día como "el honor más estimable de mi vida". En cierta ocasión y al ser multado por un guardia municipal por haber dejado aparcado el coche en lugar prohibido, reaciona diciendo que "le den de baja como coruñés". El exabruto es rocogido por algunos periodistas presentes en la zona. Había habido un acto oficial en la Iglesia de S. Jorge. La ciudad reaccionó con disgusto y D. Wencelsao tiene que pedir disculpas. Lo hace con su habitual elegancia y humorismo. Asegura que lo dicho se asemeja al juramento de un alcholico, que tras una imponente resaca, jura y perjura que no volverá a beber, sabiendo en lo más íntimo que pasados los efectos de la cogorza, volvera a coger la primera botella que caiga en sus manos. La Coruña aceptó complacida sus disculpas y él fue siempre bien recibido en su ciudad natal.

Un hecho triste para él se producirá en 1952. Su hermana Florita, su secretaria, muere víctima de una tuberculosis. Sus existos literarios empiezan a extenderse más alla de nuestras fronteras. Su novela "Las siete columnas" se traducirá al italiano, inglés, holandés, portugués y japonés. Su libro de relatos "Fantasmas", será traducido incluso al esperanto. Siguen los agasajos.

En 1955 el Ayuntamiento de Cambre y la Diputación de La Coruña le rinden un homenaje en Cecebre, donde descubren un monolito con su busto acompañado de la inscripción "En este lugar se desarrolla El bosque animado, la obra de Wenceslao Fernández Flórez. Allí sigue dicho monumento para quien lo quiera visitar. En dicho acto D. Wenceslao dirá que "fue Cecebre quien me dió a mi "El bosque animado", no yo a él". La fraga estaba ahí y me penetró con su belleza y no hice más que recoger sus revelaciones, dejarme impresionar por ellas en el transcurso de muchos años y luego las comuniqué a los habitantes de España y fuera de ella". La novela se había escrito en 1943. En Cecebre transcurrirán todos sus veranos, descansando en su segundo hogar, y aquel en el que parecía sentirse más cómodo. Son años de una intensa y plena actividad creadora. "El bosque animado", dice María Luisa Varela, situó a Fernández Flórez una vez más a contracorriente de las modas y usos del momento. Es el tiempo en que la literatura muda a un realismo más testimonial, y no obstante él no se ajusta a esa novedad. La crítica lo supo apreciar. Lo interpretó como "la expresión conmovida de un entrañable amor a la naturaleza, encarnada esta vez en la dulce tierra gallega".

Personalmente cuando por primera vez la lei, sobre los años 57,58; la impresión que me causó fue el estar leyendo un verso en prosa. En realidad es lo que quiso hacer. Decía D. Wenceslao en 1948 que "sería exagerado decir que Galicia está por descubrir, pero es perfectamente exacto que está por escribir. La verdad es que pocas veces esta tierra recibirá un homenaje mas hermoso y lleno de sensibilidad que el realizado por el autor coruñés. Otra novela de entonces, fue "El sistema pelegrin".

En 1959 escribe su última obra larga, "Aventuras del caballero Florestán de Palier", en la que aparece un moderno Quijote montado en moto y luchando contra camioneros y contra los que no ceden el sitio a las señoras en los transportes públicos. La idea no era mala pero se pierde en un cúmulo de despropositos que la harán caer en el olvido. Dedica mucho tiempo en estos años a los Relatos Cortos. "La nuve enjaulada (1944), "Historia del Tranvía" (1944), "Fuegos artificiales" (1954). En todos ellos el humor es la tónica dominante. Ocurre lo mismo con los libros en que recopila sus crónicas periodísticas referidad al toro: "El toro, El torero y el gato" (1946) y el ya mencionado "De portería a portería", que se refiere al mundo del fútbol y que tuvo un enorme éxito. Su primera edicción se agotó en una semana. De la segunda, y pese a la reticencia del editor, se venderán 20.000 libros en un mes. Otras recopilaciones de relatos con "La vaca adultera" (1952), y "Platillos volantes", (1960).

Posteado por: Enrique en Escritores 11-02-2008

El estallido de la Guerra Civil le afecta muy directamente. Estaba por aquellas fechas preparando un viaje a Estoril. De hecho ya tenía el billete. Todo se viene abajo. Sabe que corre peligro, ya que en sus "crónicas" están perfectamente reflejadas sus tendencias políticas. Las visitas de milicianos a su casa comienzan. Le requisan el coche, al que en lo sucesivo llamará "mambrú". Comprueba que su circulo de amigos se va estrechando y decide esconderse. Lo hace en varias viviendas de conocidos y amigos, hasta que comprende que está haciendo correr un riesgo a los que le ayudan. Confiaba que aquello no durara, pero se alarga. Regresa a su casa y allí descubre el documento que le acredita como Caballero de la Orden de Orange-Nassau. Llama a la embajada holandesa, pero ni el embajador ni el secretario se encuentran en ella. Entretanto su hermano consigue ponerse en contacto con la embajada argentina, que le acoge gustosamente. Allí residirá un tiempo, con estrecheces ya que cada vez son más las personas que buscan seguridad en ella. El problema se resuelve totalmente al aparecer el cónsul de Holanda y llevarlo a la embajada de dicho país. Desde aquí y con otros refugiados se traslada a Valencia, donde reside el Gobierno de la República. Al llegar sus camaradas de fatigas logran los visados correspondientes para abandonar España. Él es retenido y debe peregrinar nuevamente de casa en casa de amigos. Al fin logra visado para trasladarse a Barcelona y después abandonar el país por el paso de La Junquera. Unos días después estará en Cecebre.

La consecución de este visado y lo que posteriormente sucedió es, según confesión propia, "el episodio más doloroso de su vida". Tardó tiempo en confesar que quien le facilitó el documento fue su amigo Zugazagoitia, a la sazón Ministro de Gobernación. En su propio coche y con su chofer, trasladan a Wenceslao a la frontera. Terminada la guerra y entregado Zugazagoitia a las autoridades franquistas por los alemanes, éste le pedirá que declare a su favor en el juicio que se sigue por sus responsabilidades republicanas. Wenceslao lo hace en un primer momento, pero después coaccionado, no ratifica dicha declaración ante el tribunal.Zugazagoitia es fusilado.

Por estas fechas escribe la novela "Una isla en el mar rojo", en la que vuelca todo el resquemor que ha atesorado durante el periplo someramente aquí descrito. Sus críticas serán duras, a Azaña, a Casares y en general a todo lo republicano. Pasado el tiempo reconocerá que no debió escribir dicha obra y que si pudiera la borraría de su producción. Debemos disculparle, en virtud de los sufrimientos y sinsabores pasados.

La guerra cambia totalmente su visión del mundo. "Antes de la guerra, diría muchos años después, creía que lo más importante que había en la vida era la inteligencia, pero ahora creo que es la bondad". Él que se había definido en algún momento como "socialista heterodoxo", no quiere saber nada que pueda oler a "izquierda". Fustiga las ideas comunistas y no pierde el temor a ser nuevamente represaliado si cae el régimen de Franco. Tanto es así que hace construir en su casa de Cecebre un escondrijo de no más de 8 m2, por si acaso.

Al terminar la guerra civil tiene 51 años. De ellos 22 habían estado dedicados  a la crítica política. El triunfo nacional que tan calurosamente aplaudió, supondría para él un recorte en su libertad de expresión que oscurecerá su labor como periodista. Es una persona atildada, rutinaria, a la que le gusta a un tiempo la sencillez y la comodidad. Coche con chofer uniformado, horarios rígidos para su diario pasar, le gusta escribir de noche, después de cenar y siempre a mano y con la misma pluma. Pese a su edad le siguen tratando de "señorito", lo que no deja de resultar curioso. Debido a su desvelos, se levanta tarde, a las 12 ó 1 del mediodía, se acicala con esmero y se sienta a comer. En casa usa batín y a la calle sale con un elegante abrigo de pelo de camello. Desde 1945 todos los jueves asiste a las sesiones de la Academia. Por cierto, es en ese año cuando, al fin, lee su discurso de ingreso que se tituló "El humor en la literatura española". Es la muestra de su aceptación dentro de dicho género.

Sus preferencias políticas le acarrearan perder algunas colaboraciones con diarios extranjeros. Es el caso de La Razón de Buenos Aires y otros. No se puede omitir que Wenceslao alabó a Mussolini y su forma de pensar. declarando que alguno de sus discursos le ha dado alientos y orgullo.

Abandona la crónica política y se dedica a escribir de otros temas de actualidad, como son el fútbol y los toros. Son temas para los que no se cree capacitado, ya que desconoce todo de esos mundos, pero aún así, haciendo gala de su capacidad para describir originalmente todo lo que ve, logrará memorables exitos. Entre ellos el aumentar el léxico futbolístico con la palabra "vicegol", cuyo significado es "el griterío que hace el público del estadio, "gooollllaay",  cuando la pelota en vez de alojarse dentro de la portería, es despejada por el portero o se estrella contra un poste, o sale fuera rozando los palos. Todo un acierto Sus escritos sobre el deporte citado los recogerá en un magnifico y divertido libro, titulado "De portería a portería".  Colaborará con "La Codorniz" a petición de su buen amigo Manuel Halcón. Estos artículos se recopilarán bajo el título "La nube enjaulada".

Continuara……..

Posteado por: Enrique en Obras, Xa limos 07-02-2008

Es una historia imaginaria, pero ¿hasta que punto con o sin darnos cuenta, podemos hacer como Cosimo, Barón de Rondó?. A sus doce años y en un gesto de rebelión contra la tiranía familiar, toma una decisión, "no bajar nunca de los árboles. Así, sin tocar el suelo,  transcurrirá su existencia. Participará en los acontecimientos europeos de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Le tocará vivir la Revolución Francesa, las invasiones napoleónicas, etc. etc.. Pero eso sí, conservando la distancia necesaria para estar dentro y fuera al mismo tiempo. Calvino nos enfrenta a un importante tema que afecta a cada persona íntimamente, fijarse una regla de conducta y seguirla hasta sus últimas consecuencias, ya que sin ella no sería él ni para sí ni para los demás.

La pregunta es, ¿es posible?. La intransigencia es la protagonista de la obra. A su decisión han de plegarse los demás. No es independiente pero actúa como si lo fuera. Otros tendrán que proveerle en sus necesidades. Renuncia a una familia, pero no al amor. Y si bien es cierto que será un ser noble y preocupado de lo que en su comunidad ocurre, su manera de actuar siempre será distante y desposeída de contacto humano verdadero.

Estamos ante un libro que relata una magnifica fábula. Cosimo actúa como esos duendes de los cuentos, culpables de todo y a la vez que todo lo arreglan. El personaje se siente así justificado, pero no deja de ser, a mi modo de ver, un canto a la tozudez e intransigencia en el modo de actuar y de pensar.

La novela se lee con agrado y, en ocasiones suscita sorpresa y diversión. Italo Calvino hace un canto al esperpento. Su habilidad para introducirnos en ese mundo es admirable. Nos gustará.

Posteado por: Enrique en Escritores 05-02-2008

Dice de él Mª Luisa Varela que su vida es la "reivindicación de la paradoja". En una breve e intensa biografía del personaje, justifica esta afirmación y a fe que lo hace con un amplios argumentos.

Nace D. Wenceslao producto de un amor extramatrimonial. Esto no tendría mucha importancia en los actuales tiempos, pero aquel 11 de Febrero de 1885, si era importante. El lugar del alumbramiento es en La Coruña, concretamente en el número 18 de la calle Torreiro. Su padre es Antonio Félix Fernández y su madre Florentina Flórez. Su partida de nacimiento señala que es "hijo natural", algo que durante toda su vida tratará de ocultar, pese a que sus padres contrajeron posteriormente nupcias, y tuvieron 5 hijos más, Félix, Concha, Antonio Luis, Carmiña y Florita. Fue bautizado en la Iglesia de San Nicolás y se le pusieron los nombres de Wenceslao Antonio Félix Saturnino.

Su afición por la literatura es temprana. Con ocho años ya redactaba poemas, amen de ser un lector constante. La muerte de su padre, cuando tenía 15 años le obliga comenzar a trabajar, lo que hace en La Mañana, un periódico de La Coruña. A los 18 años es nombrado director de Diario ferrolano. Durante esta etapa tiene relaciones con una joven modista coruñesa y fruto de ellas nace el que será su único hijo, que no llegará a reconocer. Primera paradoja, El que abominó de su condición, deja un hijo en la misma.

A los 29 años, en 1914, se traslada a Madrid, donde compagina su trabajo literario con un puesto en Aduanas, que abandona posteriormente. Colabora con diversos periódicos de la Capital hasta que es contratado por ABC para redactar las "Crónicas Parlamentarias". Un salto enorme en su carrera, máxime cuando el que le recomienda para esa labor es nada menos que Juan Martínez Ruiz, "Azorín", lo que demuestra que no pasaba desapercibido en el mundo cultural y literario del Madrid de entonces. Su relación con ABC durará 48 años, hasta su muerte.

Sus ideas sobre la religión, se declara agnóstico; el amor que defiende contra todo lo que pretender presentarlo impuro; la virginidad, que entiende como una sumisión de la condición femenina; se muestra favorable al control de la natalidad y al aborto; tiene opiniones muy negativas sobre la justicia y el sistema que la mantiene; es también muy negativo sobre la "igualdad de oportunidades" en la educación, por entender que es la posición económica de unos y otros los que determinan quien puede acceder a un título universitario. Se declara antibelicista. Defiende la eutanasia y por último, aunque al principio encuentra positivas las ideas nacionalistas, influido por Cambó o Castelao, años después abominará de las mismas, por considerarlas primitivista y cortas de alcance. También estará contra el Caciquismo, especialmente el gallego que conoce perfectamente. Pues bien, todo los expuesto procede de la postura social y política de una persona profundamente conservadora. Esta postura, que le llevará a apoyar la Dictadura de Primo de Rivera, en principio y alegrarse de su caída después; le causará problemas en los meses posteriores al comienzo de la Guerra Civil de 1936.

El apego a su familia abarca a todos sus integrantes, (menos al hijo no reconocido, añado yo). Se expresa en el amor a su madre, la persona más importante en su vida. En lo social y en aquellos años, Wenceslao no pasa desapercibido. En 1934, con 49 años, es nombrado Académico de la Real Academia de la lengua española. En 1935 le conceden la Banda de la República. Internacionalmente goza también de merecida fama. Es invitado, junto con D. Miguel de Unamuno, Julio Romains y François Mauriac, a visitar Portugal. Para él es un honor dada la importancia de sus acompañantes a los que admiraba. En 1936 le invitan a visitar Rumanía, pero la guerra impidió el viaje. Son tiempos en que su dedicación a la literatura, bien sea en la novela, el relato o las descripciones de viajes, hace que su nombre esté en primer termino. Su afición a contar al realidad que él aprecia, tiene su expresión más honda en el volumen "La conquista del horizonte", editado en 1932. Muestra en dichas crónicas sus simpatías y antipatías por ciudades, regiones o naciones. Entre las primeras está su admiración por Alicante. Sus loas son tan extensas que la ciudad le nombra hijo adoptivo. Otras zonas le resultan antipáticas, como es el caso de Andalucía. No obstante, será Galicia el lugar que ocupe un destacado puesto en su corazón.

Internacionalmente admira el espíritu del mundo árabe. También naciones europeas como los países nórdicos, Alemania, Holanda. Su ironía resalta al describir como son y viven. De un noruego dice: "usted y yo tenemos cabeza, tronco y extremidades. Un Danés tiene cabeza, tronco, dos brazos, dos piernas y dos ruedas. Dice que nunca podrá pasar por un Holandés, ya que es incapaz de andar en bicicleta. También afirma que "ser vaca en Holanda no es desagradable, incluso tiene cierta distinción". Por su admiración a este país y las continuas alabanzas que sobre él escribe, la nación le concede la Cruz de caballero de la Orden de Orange-Nassau, distinción que le será muy útil en unos años, como veremos.

Alemania será también un país que le fascinará. Su disciplina, laboriosidad, capacidad para industrializar todo, etc., serán cualidades que destacará al comentar sus crónicas viajeras por esta nación.

La Guerra Civil cambiará de forma importante su vida. (Continuará)

Posteado por: Enrique en Actividades do club 24-01-2008

Afiche del bosque animadoPor costumbre, siempre que leemos alguna novela que ha dado origen a una película, solicitamos que se nos facilite la posibilidad de visionarla.

La novela que estamos leyendo, "El bosque animado", ha dado pié a dos guiones cinematográficos. Uno basado en los personajes humanos del relato. Otro en los del mundo animal y mágico que la obra tiene.

Vamos a tratar de la película que dirigió José Luis Cuerda. No queremos comentar la labor de éste o aquél actor. Queremos comentar el acierto o no en el reflejo de lo que el autor explica en su novela. Personalmente me parece que Cuerda, en gran medida, lo consigue. La manera en la que los actores dan vida a los personajes de la narración está muy lograda. Reconocemos facilmente a todos ellos, Marica da Fame, Pilara, Fuco, Fendestestas, Fiz de Cotovelo, O señor D`abondo, Manueliño, el loco de Vos; Gerardo y Hermelinda, etc.. Ver la película es encontrarte con un mundo que habías imaginado y que está convertido en realidad visual. Es la magia del cine, hacer que la ficción sea visible y parezca real. El intento de José Luis Cuerda por conseguir plasmar en imágenes todo lo que Wenceslao Fernández Flórez describe en su relato debemos calificarlo de muy logrado.

Los componentes del club pensamos que este tipo de maridajes, literatura y cine; son importantes en la difusión de las obras escritas. La imágenes, si se ajustan en todo lo posible a lo que el autor ha querido decirnos, refuerzan la obra y añaden un atractivo a su lectura. Es más, en ocasiones mejoran el argumento literario, ya que la expresividad que reflejan hacen que el texto se enriquezca. 

Animamos a leer la novela, ver la película o las películas, la "normal" y la de "dibujos" y sobre todo, pasear por lo que queda de la maravillosa "fraga"; hoy bajo el agua en una buena parte y urbanizada en otro tanto. Pero aún se puede andar por "a costa da fame", ir al apeadero, visitar Bribes y Orto, en fin, imaginar y buscar el encanto que nos legó nuestro paisano Fernández Flórez 

Posteado por: Enrique en Obras, Xa limos 04-01-2008

El bosque animado es posiblemente la novela más entrañable de cuantas escribió Wenceslao Fernández Flórez. Es una obra intima. La comunión del autor con un entorno para él muy querido, la Fraga de Cecebre, la pequeña parroquia del municipio de Cambre, bañada por las aguas de los ríos Barcés y Mero que en su valle se unen y siguen hacia el mar, para desembocar en la hermosa ría de O Burgo de Santiago, como así se llamaba el conocido hoy como O Burgo.

Es una novela en la que los personajes son los habitantes de dicha fraga. Pero la particularidad es que éstos no son solo los humanos, tienen igual importancia los vegetales y animales irracionales. Es un canto a la comunión entre la naturaleza y el hombre como pocas veces se ha hecho. En este sentido podemos considerarla una obra ecológica, hoy tan de moda.

Desde las primeras páginas nos encontramos en un mundo real e irreal al tiempo. Todo vive y participa, todos están unidos por el entorno que los rodea y los realiza. Los personajes nos emocionan por su sencillez y no solo los humanos, también los otros.

En la novela se refleja el mundo rural gallego, su tipismo y al tiempo su ambigüedad. Si se conoce, como es mi caso, la zona descrita, el placer de leer el libro aumenta, y cuando se vuelve allí, el subir por "a costa da fame" o pasear por las corredoiras del bosque nos entroncamos con él  y esperamos encontrarnos a "morriña" o a Fendestestas. Incluso las moscas no nos parecen tan extrañas; mira que si alguna de las que continuamente nos molestan fuera Hu-Hu.  A la noche creemos ver "A Santa Compaña y con ella a Fiz Cotovelo, vuelto de Cuba quizás desencantado. 

Aventuras, amores, desgracias, miedos, quimeras. Humor e ironía. De todo hay en el libro. Escrito con una prosa excelente, propia de quien a los 49 años era académico de la lengua. Un libro que merece estar en todas las bibliotecas, las grandes y oficiales y las íntimas. Un "himno gigante y extraño", que hubiera dicho Bécquer, a la naturaleza de la fraga, tan viva que sufre como un ser humano.

El bosque animado