Si le dijésemos a alguien que íbamos a leer una novela escrita por Allan Stewart Konigsbert, nacido en Nueva York en 1935, posiblemente nuestro interlocutor nos preguntaría quien era semejante personaje. Si le decimos que el autor de la novela en cuestión es Woody Allen, la cosa cambia. El autor es una de las personas más respetada en el mundo artístico de nuestra época. Director y guionista de cine, actor en esta misma disciplina, músico notable y escritor. En fin; ganador de numerosos premios de todo tipo, desde Óscars cinematográficos, que nunca recoge personalmente, hasta el Príncipe de Asturias de las Artes, etc.. Su faceta principal es el sentido humorístico que le da a todas sus obras. Él empezó siendo eso, un humorista, y lo ha seguido siendo a lo largo de su fecunda y dilatada obra.

Como escritor lleva publicadas 22 novelas, alguna de ellas trasladadas posteriormente al cine. Sinceramente pienso que estamos ante un polifacético y extraordinario personaje artístico.

Pus si, estamos leyendo una de sus novelas, Pura anarquía.

Es una obra de relatos cortos. En todos ellos un común denominador, el humor y la ironía. Hay quien dice que no es la mejor de sus narraciones, incluso que puede ser el principio del su declive como creador. No tengo opinión al respecto ya que es la primera de las novelas que leo de Allen. Lo que si puedo decir es que su lectura es fácil, agradable y simpática. Recuerdas aquellos artículos de "La Codorniz", en que Miguel Mihura, su fundador; Rafael AzconaÁlvaro de Laiglesia, Mingote, Máximo, Gila, Antonio Lara de Gavilán (Tono), etc., ponían todo patas arriba con sus frases cargadas de humor, cinismo e ironía. Aquí sucede otro tanto. En 18 relatos se atreve con todo y al final de cada uno el sentido que nos queda es haber pasado un ratito muy agradable y risueño, haber roto no se que convencionalismos y bajado a nivel de calle personajes y situaciones que nos parecen muy serias, sin el toque que él les da.

Es una obra simpática, agradable y muy recomendable para abstraernos de los tiempos en que nos encontramos. Siempre en las más profundas crisis han aparecido hombres y mujeres que lograron evadirnos de la realidad y hacer que pudiésemos sobrevivir a los sinvivir diarios. Nos gustará.