La novela que nos proponemos leer, de unas 1000 páginas, fue "Premio Goncourt 2006" y el "Gran prix du roman de l´Académie francaise" de ese mismo año. Su autor, Jonathan Littell, es un judío nacido en New York en 1967. Desciende de una familia que emigró de Polonia a Estados Unidos a finales del siglo XIX. Gracias a este libro consigue la nacionalidad francesa por "su contribución a la brillantez de Francia". Actualmente reside en Barcelona con su esposa y dos hijas.
El autor es hijo de otro escritor, Robert Littell. Sus inquietudes le llevan a colaborar durante siete años con la ONG, Acción contra el hambre, particularmente en Bosnia Herzegobina, pero también en Chechenia, Afganistan, el Congo e incluso Moscú. En 2001 cesa en estas actividades y se dedica a escribir ésta, su primera novela. Basada en la segunda guerra mundial y concretamente en el frente del Este, narra las memorias imaginarias de un culto oficial alemán de las SS, Maximilian Aue, que participó activamente en los hechos que dieron lugar al Holocausto y otras atrocidades.
El personaje, en los últimos años de existencia, no se siente arrepentido ni trata de justificar lo ocurrido. La historia abarca toda la vida de este oficial, desde su niñez a su paso por el frente, los campos de exterminio y sus experiencias de todo tipo. Lo que se narra se hace desde el punto de vista del verdugo, no desde el de las victimas. Para Littell "cuando la forma se ve desde ésta óptica, la del ejecutor, los procesos son iguales para todo el mundo, tanto para los nazis, como para cualquier soldado de la nacionalidad que sea".
El título de la novela remite a "las Erinias, del mito de Orestes". Como aquellas que persiguen a los criminales hasta el final, también al personaje lo persiguen los cazanazis.
Probablemente una de las cosas más impactantes que nos debe dejar la lectura del libro, es que la cultura en si misma no nos ampara de poder cometer las mayores atrocidades. Los nazis no eran un grupo carente de cultura. Admiraban a los mejores compositores musicales del mundo, a los más grandes escritores y filósofos; a todos los que habían engrandecido el arte y saber humano, y aún así, fueron capaces de llevar a término atrocidades que aún hoy, con lo que después ha pasado en otros muchos lugares, no deja de impresionarnos y horrorizarnos. posiblemente por su planificación y sistemática ejecución, y la cercanía geográfica.
Al final del libro esperamos añadir comentarios sobre su contenido, que parece no ha dejado indiferentes a personas de la talla de Jorge Semprún o Vargas LLosa.


En El País de hoy domingo, 20/4, viene un artículo de Octavi Martí, titulado “El fascista perfecto”, en el que se indica que Jonathan Littell se inspiró en el belga Léon Degrelle para el protagonista de “Las Benévolas”. Su lectura puede ayudar a comprender mejor al protagonista de la obra literaria, Maximilian Aue. En todo caso refresca la memoria sobre el exilio en España de destacados jerarcas nazis.
Comment por Enrique — 20-04-2008 @ 3:06 pm