Wenceslao Fernández Flórez (III)
Al estar menos ocupado en crónicas parlamentarias y similares, le permite desarrollar su faceta literaria. No es que antes no haya escrito novelas o relatos de viajes. Aquello era un ocupación secundaria. Es ahora cuando comenzará su más fecunda etapa como escritor. Con una lieteratura rebosante de humor e ironía, redactará sus novelas. No solo esas. Aplicará a todo esta forma de pensar y escribir. Comenzó con sus artículos sobre corridas de toros y fútbol, y continuó con el retos de sus novelas. No todas pueden considerarse humorísticas, pero es cierto que siempre aparecen toques de humor, que sirven de contrapunto excelente a la seriedad general. Esta gracia le sirve, igualmente, para realizar crítica dura, disfrazada de "pasatiempo", de chiste inofensivo. Alzanzó así a decir cosas que otros o no pudieron o no supieron. En todo caso, siempre habrá una ternura que suavice lo dicho. Él diferenciaba entre "humorismo" que requiere ternura, y "sarcasmo", que es todo lo contrario.
Durante los primeros años de la postguerra su relación con Galicia, y muy especialmente con La Coruña, atraviesan su etapa más gratificante. En 1940 se colocoa una placa en su casa natal, dando fe del nacimiento en ella del isigne escritor. Este hecho le llenará de orgullo, ya que suponía un reconocimiento a su persona. En 1950, el Ayuntamiento de La Coruña le entrega el título de "hijo predilecto". A las palabras del Alacalde contesta Wenceslao emocionado:
"La Coruña nada me debe, ni soy un político que haga favores ni un millonario que con su desprendimiento alivie los problemas de la comunidad. Simplemente un literato que aquí vió encender la llamita de su vocación".
Firmará en el "libro de oro" de la ciudad y definirá ese día como "el honor más estimable de mi vida". En cierta ocasión y al ser multado por un guardia municipal por haber dejado aparcado el coche en lugar prohibido, reaciona diciendo que "le den de baja como coruñés". El exabruto es rocogido por algunos periodistas presentes en la zona. Había habido un acto oficial en la Iglesia de S. Jorge. La ciudad reaccionó con disgusto y D. Wencelsao tiene que pedir disculpas. Lo hace con su habitual elegancia y humorismo. Asegura que lo dicho se asemeja al juramento de un alcholico, que tras una imponente resaca, jura y perjura que no volverá a beber, sabiendo en lo más íntimo que pasados los efectos de la cogorza, volvera a coger la primera botella que caiga en sus manos. La Coruña aceptó complacida sus disculpas y él fue siempre bien recibido en su ciudad natal.
Un hecho triste para él se producirá en 1952. Su hermana Florita, su secretaria, muere víctima de una tuberculosis. Sus existos literarios empiezan a extenderse más alla de nuestras fronteras. Su novela "Las siete columnas" se traducirá al italiano, inglés, holandés, portugués y japonés. Su libro de relatos "Fantasmas", será traducido incluso al esperanto. Siguen los agasajos.
En 1955 el Ayuntamiento de Cambre y la Diputación de La Coruña le rinden un homenaje en Cecebre, donde descubren un monolito con su busto acompañado de la inscripción "En este lugar se desarrolla El bosque animado, la obra de Wenceslao Fernández Flórez. Allí sigue dicho monumento para quien lo quiera visitar. En dicho acto D. Wenceslao dirá que "fue Cecebre quien me dió a mi "El bosque animado", no yo a él". La fraga estaba ahí y me penetró con su belleza y no hice más que recoger sus revelaciones, dejarme impresionar por ellas en el transcurso de muchos años y luego las comuniqué a los habitantes de España y fuera de ella". La novela se había escrito en 1943. En Cecebre transcurrirán todos sus veranos, descansando en su segundo hogar, y aquel en el que parecía sentirse más cómodo. Son años de una intensa y plena actividad creadora. "El bosque animado", dice María Luisa Varela, situó a Fernández Flórez una vez más a contracorriente de las modas y usos del momento. Es el tiempo en que la literatura muda a un realismo más testimonial, y no obstante él no se ajusta a esa novedad. La crítica lo supo apreciar. Lo interpretó como "la expresión conmovida de un entrañable amor a la naturaleza, encarnada esta vez en la dulce tierra gallega".
Personalmente cuando por primera vez la lei, sobre los años 57,58; la impresión que me causó fue el estar leyendo un verso en prosa. En realidad es lo que quiso hacer. Decía D. Wenceslao en 1948 que "sería exagerado decir que Galicia está por descubrir, pero es perfectamente exacto que está por escribir. La verdad es que pocas veces esta tierra recibirá un homenaje mas hermoso y lleno de sensibilidad que el realizado por el autor coruñés. Otra novela de entonces, fue "El sistema pelegrin".
En 1959 escribe su última obra larga, "Aventuras del caballero Florestán de Palier", en la que aparece un moderno Quijote montado en moto y luchando contra camioneros y contra los que no ceden el sitio a las señoras en los transportes públicos. La idea no era mala pero se pierde en un cúmulo de despropositos que la harán caer en el olvido. Dedica mucho tiempo en estos años a los Relatos Cortos. "La nuve enjaulada (1944), "Historia del Tranvía" (1944), "Fuegos artificiales" (1954). En todos ellos el humor es la tónica dominante. Ocurre lo mismo con los libros en que recopila sus crónicas periodísticas referidad al toro: "El toro, El torero y el gato" (1946) y el ya mencionado "De portería a portería", que se refiere al mundo del fútbol y que tuvo un enorme éxito. Su primera edicción se agotó en una semana. De la segunda, y pese a la reticencia del editor, se venderán 20.000 libros en un mes. Otras recopilaciones de relatos con "La vaca adultera" (1952), y "Platillos volantes", (1960).

