Dice de él Mª Luisa Varela que su vida es la "reivindicación de la paradoja". En una breve e intensa biografía del personaje, justifica esta afirmación y a fe que lo hace con un amplios argumentos.

Nace D. Wenceslao producto de un amor extramatrimonial. Esto no tendría mucha importancia en los actuales tiempos, pero aquel 11 de Febrero de 1885, si era importante. El lugar del alumbramiento es en La Coruña, concretamente en el número 18 de la calle Torreiro. Su padre es Antonio Félix Fernández y su madre Florentina Flórez. Su partida de nacimiento señala que es "hijo natural", algo que durante toda su vida tratará de ocultar, pese a que sus padres contrajeron posteriormente nupcias, y tuvieron 5 hijos más, Félix, Concha, Antonio Luis, Carmiña y Florita. Fue bautizado en la Iglesia de San Nicolás y se le pusieron los nombres de Wenceslao Antonio Félix Saturnino.

Su afición por la literatura es temprana. Con ocho años ya redactaba poemas, amen de ser un lector constante. La muerte de su padre, cuando tenía 15 años le obliga comenzar a trabajar, lo que hace en La Mañana, un periódico de La Coruña. A los 18 años es nombrado director de Diario ferrolano. Durante esta etapa tiene relaciones con una joven modista coruñesa y fruto de ellas nace el que será su único hijo, que no llegará a reconocer. Primera paradoja, El que abominó de su condición, deja un hijo en la misma.

A los 29 años, en 1914, se traslada a Madrid, donde compagina su trabajo literario con un puesto en Aduanas, que abandona posteriormente. Colabora con diversos periódicos de la Capital hasta que es contratado por ABC para redactar las "Crónicas Parlamentarias". Un salto enorme en su carrera, máxime cuando el que le recomienda para esa labor es nada menos que Juan Martínez Ruiz, "Azorín", lo que demuestra que no pasaba desapercibido en el mundo cultural y literario del Madrid de entonces. Su relación con ABC durará 48 años, hasta su muerte.

Sus ideas sobre la religión, se declara agnóstico; el amor que defiende contra todo lo que pretender presentarlo impuro; la virginidad, que entiende como una sumisión de la condición femenina; se muestra favorable al control de la natalidad y al aborto; tiene opiniones muy negativas sobre la justicia y el sistema que la mantiene; es también muy negativo sobre la "igualdad de oportunidades" en la educación, por entender que es la posición económica de unos y otros los que determinan quien puede acceder a un título universitario. Se declara antibelicista. Defiende la eutanasia y por último, aunque al principio encuentra positivas las ideas nacionalistas, influido por Cambó o Castelao, años después abominará de las mismas, por considerarlas primitivista y cortas de alcance. También estará contra el Caciquismo, especialmente el gallego que conoce perfectamente. Pues bien, todo los expuesto procede de la postura social y política de una persona profundamente conservadora. Esta postura, que le llevará a apoyar la Dictadura de Primo de Rivera, en principio y alegrarse de su caída después; le causará problemas en los meses posteriores al comienzo de la Guerra Civil de 1936.

El apego a su familia abarca a todos sus integrantes, (menos al hijo no reconocido, añado yo). Se expresa en el amor a su madre, la persona más importante en su vida. En lo social y en aquellos años, Wenceslao no pasa desapercibido. En 1934, con 49 años, es nombrado Académico de la Real Academia de la lengua española. En 1935 le conceden la Banda de la República. Internacionalmente goza también de merecida fama. Es invitado, junto con D. Miguel de Unamuno, Julio Romains y François Mauriac, a visitar Portugal. Para él es un honor dada la importancia de sus acompañantes a los que admiraba. En 1936 le invitan a visitar Rumanía, pero la guerra impidió el viaje. Son tiempos en que su dedicación a la literatura, bien sea en la novela, el relato o las descripciones de viajes, hace que su nombre esté en primer termino. Su afición a contar al realidad que él aprecia, tiene su expresión más honda en el volumen "La conquista del horizonte", editado en 1932. Muestra en dichas crónicas sus simpatías y antipatías por ciudades, regiones o naciones. Entre las primeras está su admiración por Alicante. Sus loas son tan extensas que la ciudad le nombra hijo adoptivo. Otras zonas le resultan antipáticas, como es el caso de Andalucía. No obstante, será Galicia el lugar que ocupe un destacado puesto en su corazón.

Internacionalmente admira el espíritu del mundo árabe. También naciones europeas como los países nórdicos, Alemania, Holanda. Su ironía resalta al describir como son y viven. De un noruego dice: "usted y yo tenemos cabeza, tronco y extremidades. Un Danés tiene cabeza, tronco, dos brazos, dos piernas y dos ruedas. Dice que nunca podrá pasar por un Holandés, ya que es incapaz de andar en bicicleta. También afirma que "ser vaca en Holanda no es desagradable, incluso tiene cierta distinción". Por su admiración a este país y las continuas alabanzas que sobre él escribe, la nación le concede la Cruz de caballero de la Orden de Orange-Nassau, distinción que le será muy útil en unos años, como veremos.

Alemania será también un país que le fascinará. Su disciplina, laboriosidad, capacidad para industrializar todo, etc., serán cualidades que destacará al comentar sus crónicas viajeras por esta nación.

La Guerra Civil cambiará de forma importante su vida. (Continuará)