Recientemente y con motivo de una visita a la ciudad de Viena tuve ocasión de conocer un hecho singular sobre el reinado de esta soberana, que no me resisto a contar, dada la importancia que para la propagación de la lectura tuvo.

La Reina María Teresa de Austria fue un personaje singular. Hija de Carlos III, el Habsburgo que luchó por la corona de España, a la muerte de Carlos II,  contra el que fue  nuestro Rey Felipe V, primero de la dinastía Borbón.

María Teresa reinó verdaderamente sobre los estados que configuraban el Imperio Austriaco, pese a que, nominalmente, el Emperador era su marido, Francisco de Lorena. La realidad era que éste, dotado para las cuestiones financieras como nadie, se dedico durante toda su vida a incrementar la riqueza de los Habsburgo, sanear las cuentas del Imperio y tener hijos, 16 con su esposa y cincuenta y pico más, reconocidos como bastardos, con otras damas de la corte y fuera de ella. En fin a lo que vamos.

Esta singular reina impulso decididamente la educación y la cultura a todos los niveles. En pleno siglo XVII reformó todo el sistema educativo del Imperio, no solo el universitario, centrado en las universidades de Praga y Viena,  también el de primera y segunda enseñanza, creando escuelas y facilitando que sus súbditos aprendieran a leer y escribir.

Consideraba que así estaría mejor servida la administración pública, con funcionarios más cultos y eficientes. Para logar este fin, no dudó en cambiar sistemas que se consideraban inamovibles, como era el estudio del Latín, que se suprimió o se dejó como un apéndice, pasando a ser el alemán el idioma en que se impartieron clases y se editaron los libros correspondiente. La educación se hizo laica, para lo cual no dudo en expulsar a los jesuitas, que habían monopolizado hasta entonces los mejores colegios y universidades.

Un hecho de esta categoría tuvo que significar un impresionante impulso de la lectura de todo tipo de obras, tanto científicas como filosóficas o de ficción.

Como componentes de un Club de Lectura tenemos que agradecer a esta reina su bien hacer en favor de la alfabetización de todos. Bien por María Teresa de Austria.