Me llamo rojoMe parece un libro excepcional para comprender como era aquel imperio otomano en los momentos en que comenzaba su decadencia. Su lectura es fácil, aunque en ocasiones muy centrada en lo que a lo que hacen y piensan los ilustradores. Demuestra como el imperio en cuestión fue incapaz de evolucionar en todos los órdenes, y de forma especial en uno de los más importantes, la cultura. Apegados a sus tradiciones y mezclando mandatos religiosos no simpre claros ponian freno a todo lo que fuera evolucción.

Todo ello a través de una trama detectivesca para descubrir a Asesino. Sin olvidar un toque erótico que nos permite conocer como era la evolucción del sentimiento femenino en aquellos momentos. Quizás no demasiado alejado de los actuales en el país otomano por excelencia.